6 ene 2026
Introducción:
Muchos de nosotros crecimos con una promesa de orden y previsibilidad en los negocios. Nos enseñaron que el cliente entra por arriba, baja un escalón y sale convertido en venta por abajo.
Durante años, confiamos ciegamente en la estructura rígida del embudo. Pero hoy, esa estructura se siente más como una cárcel que como una guía.
La ilusión del control
Recuerdo un proyecto donde diseñamos el embudo perfecto. Invertimos mucho tiempo en definir cada correo, cada anuncio y cada descarga de material (lead magnets).
Esperábamos que el usuario se comportara como un tren sobre rieles. Pensábamos que, si seguía el paso A, el paso B sería inevitable. Creíamos haber descubierto tener el control absoluto sobre el comportamiento humano. 😐
Sin embargo, la realidad nos pasó por arriba.
Nuestros potenciales clientes no son piezas de una maquinaria. Nos descubren en un podcast, desaparecen tres meses y luego nos ven en un comentario ajeno. Leen una reseña negativa, dudan, vuelven a nosotros por un video y terminan comprando por una recomendación de WhatsApp.
Y nosotros intentábamos meter un océano de comportamientos caóticos en un tubo estrecho y rígido.
El dolor de la persecución constante
Experimentamos la frustración de ver cómo los leads se "caían" del embudo. Sentíamos que estábamos fallando porque no lográbamos que la gente hiciera lo que nosotros queríamos. 🤔
Son estos momentos en los que la incertidumbre toma protagonismo; genera miedo, frustración y agotamiento.
Tratábamos de forzar la venta con recordatorios casi agresivos y seguimientos que se sentían como acoso. Estábamos priorizando nuestro proceso por encima de la libertad de la gente.
Pero fue en ese momento de crisis cuando tuvimos una revelación necesaria. Entendimos que el problema no era nuestro producto, sino nuestra visión del viaje del usuario.
Estábamos tratando de pescar en una tubería, cuando el cliente vive en un ecosistema abierto.
El éxito no reside en controlar el camino, sino en estar presentes en todo el paisaje.
De la tubería al ecosistema: La transformación
Abandonamos la idea de que el cliente es un producto que debe avanzar por una línea de montaje.
➤ Empezamos a construir una plaza pública llena de vida y puntos de interés.
➤ Entendimos que en esta plaza el cliente se queda porque disfruta el entorno, no porque el suelo se mueva.
➤ Dejamos de forzar el destino para empezar a mejorar la estancia.
➤ Entendimos que la confianza no se construye con pasos obligatorios, sino con presencia constante y coherente.
Esta transformación nos devolvió la paz y mejoró nuestros resultados de forma sustancial. Dejamos de perseguir para empezar a atraer.
Conclusión:
Entendimos que es mejor “abrazar” el desorden del mercado con una estrategia de ecosistema. Preferimos ser un destino donde el usuario quiera pasear, en lugar de un túnel del que quiera escapar.
La estrategia actual no proviene de la rigidez, sino de nuestra capacidad de ser un recurso constante.
Invitamos a otros a soltar el viejo embudo y a abrazar la complejidad de las relaciones humanas.
En este año que comienza, ¿estamos dispuestos a “abrazar” el caos del cliente para construir una relación más sólida?
¡Excelente 2026. Y feliz Día de Reyes!
Carlos Traseira.
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