La cirugía plástica a menudo se considera un interés femenino, pero cada vez más hombres se interesan por sus beneficios.
Al parecer, casi uno de cinco pacientes que recurren al Botox en el Reino Unido son hombres. La tendencia se ve alimentada por la influencia de un competitivo mercado laboral en el que el aspecto físico puede tener una influencia decisiva, y el hecho de que más famosos admiten sin prurito que recurren a los tratamientos cosméticos.
Uno de los procedimientos cosméticos masculinos por excelencia es el transplante capilar, con el que se obtienen increíbles resultados si el paciente tiene zona ¨dadora¨ de la que extraer el material a implantar.
Otra intervención popular entre los hombres es la blefaroplastia. Aunque no sólo obedece a cuestiones estéticas, porque evita que la visión se vea obstaculizada, esta intervención quita unos cuantos años al rostro, ya que rejuvenece notablemente la expresión. La blefaroplastia es un procedimiento quirúrgico ambulatorio que quita el exceso de piel y los depósitos de grasa del párpado inferior.
Desde luego, la rinoplastia no es menester exclusivo de las mujeres. Nuevamente, es más probable que el hombre busque una explicación más funcional o médica que estética, pero además de poder respirar mejor o corregir una desviación, se pueden dar el lujo de lucir la nariz que siempre quisieron.
La liposucción es otra vedette entre los pacientes masculinos. Como los hombres, además, suelen tener un metabolismo más favorecido, les resulta más fácil lucir los resultados en el largo plazo, cuidando el cambio obtenido.
Otros, como el mediático millonario que todos conocemos, van más lejos aún y se atreven a implantes de mentón para darle aspecto más masculino al rostro, pectorales, y varios retoques más.
En los tratamientos estéticos no quirúrgicos, también se está viendo un aumento entre los consumidores masculinos, quienes recurren a la electroestimulación, la mesoterapia, y otros procedimientos que, al igual que entre las mujeres, ganan popularidad en verano.
Probablemente esta tendencia a buscar parecer más jóvenes también esté relacionada con la preferencia de los mayorcitos por salir con mujeres más jóvenes, lo que les exige estar a la altura de las circunstancias. Como dirían las abuelas, ¡al que quiere celeste, que le cueste!


















