En los últimos días, se habló de la promocionada intervención de Alejandra Pradón para aumentar el tamaño de su punto G y así potenciar el placer sexual.
Con cierta cautela, pero sin duda con el interés que el tema amerita, decidimos averiguar de qué se trata, para no quedarnos afuera de tanto goce.
La G-Shot® (algo así como Inyección G) es un método con patente pendiente cuya descripción clínica es el aumento del punto g (G-Spot Amplification®). Se trata de un tratamiento simple, no quirúrgico, administrado por médicos que puede aumentar temporariamente el tamaño del punto de Gräfenberg (el punto G) en las mujeres sexualmente activas a través de la inyección de un hialurónico de alto peso molecular, un colágeno aprobado por la FDA.
En un estudio piloto, el 87% de las mujeres tratadas afirmaron que su vida sexual mejoró considerablemente. Al parecer, la inyección no duele porque se administra anestesia local antes de aplicarla. La inyección dura menos de 8 segundos y los efectos alrededor de cuatro meses, aunque pueden variar según la paciente. Y según afirman sus defensores, después del tratamiento, el punto G, tan elusivo para muchas, resulta mucho más fácil de encontrar.
El punto G se denomina así en honor al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, quien lo describió hace más de 50 años. Se dice que se encuentra en la pared frontal de la vagina, unos 2-5cm hacia adentro. Si bien el famoso punto da mucho que hablar, no hay evidencia real de su existencia, y el mayor estudio realizado sobre el tema, a cargo del equipo del King’s College de Londres, concluyó que el punto G podría ser un producto de la imaginación de las mujeres, estimulado por las revistas y los terapeutas sexuales.
El especialista Tim Spector, coautor del estudio, afirmó: “Las mujeres pueden argumentar que el punto G se debe a la dieta o el ejercicio, pero en realidad es prácticamente imposible encontrar rastros reales. Este es el mayor estudio realizado hasta el momento, y muestra de manera bastante concluyente que la idea del punto G es subjetiva”.
Andrea Burri, que también participó de la investigación, añadió que las mujeres que sienten que no tienen un punto G no deben sentirse “inadecuadas”, porque es un tanto irresponsable afirmar la existencia de algo que nunca ha sido demostrado, y presionar a las mujeres y también a los hombres para encontrarlo”.
Más allá de las diferentes perspectivas, estos métodos podrían ayudar a aquellas afortunadas que han localizado su punto G y lo quieren más grande. Y a las que no se han topado con él, que al parecer son mayoría, a no preocuparse innecesariamente y disfrutar de la sexualidad. Ya deberíamos haber aprendido que, para ciertos menesteres, el tamaño sin duda no lo es todo.
Comentario: E. Escudero
Fuentes consultadas:













