Cada año, en Estados Unidos, aproximadamente entre el 40 y el 45% de los fumadores trata de dejar el cigarrillo, pero sólo un 5% lo logra permanentemente.
Sin embargo, cada vez más pacientes atraÃdos por las promesas de la cirugÃa plástica se sienten motivados a dejar de fumar por otras razones: la vanidad, y la amenaza de no poder conseguir la cara, la panza o los pechos tan deseados.
A pesar de las recomendaciones de otros médicos, que aconsejan no fumar por razones que nada tienen que ver con la estética, los pacientes que se sienten bien no suelen cambiar sus hábitos. Pero la cirugÃa plástica, en la que las intervenciones son un verdadero deseo del paciente y la decisión es opcional, la motivación es mayor.
En los últimos 5 ó 10 años, muchos cirujanos plásticos se han negado a operar a pacientes fumadores, en especial a los que quieren un abdominoplastia, un lifting o un levantamiento mamario, todos procedimientos que requieren manipular la piel.
La nicotina hace que los pequeños vasos sanguÃneos de la piel se estrechen, lo que reduce el flujo de sangre, explica el Dr. Darshan Shah, un cirujano plástico de California. Las posibles complicaciones incluyen mala cicatrización de las heridas, aumento del riesgo de infección, hematomas que duran más y cicatrices rojizas con relieve.
Los cirujanos plásticos recomiendan dejar de fumar como mÃnimo dos semanas antes y dos semanas después de las intervenciones, aunque algunos exigen un perÃodo más prolongado. (Los fumadores también corren el riesgo de infección y complicaciones respiratorias durante la anestesia).
Si bien algunos confÃan en la palabra de sus pacientes, otros van un paso más allá y exigen análisis que demuestren que el hábito se ha dejado.
Fuente: The New York Times (www.nytimes.com)