Sin duda, la cirugía plástica no es lo que era antes y, en este caso, la frase poco tiene de nostálgica. Se puede decir que el cambio es para bien. En primer lugar, porque hay poco que no se pueda hacer si uno pierde el miedo y los prejuicios. El bisturí perdió su mala fama y quienes se operan, lejos de tener que ocultarlo o disimularlo, lo muestran abiertamente y, muchas veces, con orgullo.

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En segundo lugar, una práctica que parecía destinada a las mujeres ahora se orienta también a muchos hombres que empiezan a ver las ventajas de procurar una “ayudita” cosmética para suplir lo que la naturaleza no les dio, o tuvo la maldad de llevarse.
Otra tendencia que señalan reconocidas publicaciones es “la cirugía plástica de a dos”; es decir, para parejas. Muchos hombres que acompañan a sus esposas a una consulta terminan decidiendo hacerse distintos procedimientos, en parte sugeridos por el profesional en la misma consulta, o por incentivo de su media naranja.
Dado que el tabú que pesaba sobre la cirugía plástica se ha desvanecido, los hombres tienen menos prurito en decir que sí y se están dando cuenta de algo que las mujeres sabemos hace tiempo: nos guste o no, la estética sí importa.
Según los cirujanos plásticos consultados, la iniciativa en general es femenina. Después de someterse a alguna intervención, la esposa suele mencionar alguna cosita que le vendría bien cambiar al marido, como los párpados caídos o la grasita de la panza. Como muchas veces los hombres están menos informados sobre lo que se puede lograr con la cirugía plástica, ni siquiera consideraron la opción antes.
Entre las parejas de entre 30 y 40 años, las mujeres en general consultan por un “mommy make-over”, es decir, un paquete que incluye levantamiento mamario, cirugía de abdomen y liposucción que les permite recuperar la figura antes del embarazo. Los hombres, que se preguntan cómo se verán al lado de su mujer en la playa, consultan por liposucción de distintas zonas problemáticas (como la panza), o un transplante capilar.
A los cincuenta, las parejas consultan por liftings, cirugía de párpado y entrecejo, entre otras.
Según una encuesta realizada por el Harley Medical Group, del Reino Unido, el 25% de los pacientes encuestados que se habían sometido a cirugía plástica informaron que su pareja también se había operado.
Aunque suele haber diferentes motivaciones a la hora de operarse, tanto hombres como mujeres sienten la presión de una sociedad que valora cada vez más un aspecto físico juvenil y una figura delgada, incluso en el entorno laboral.
Algunos especialistas sostienen que el cambio físico puede “avivar” el fuego de la pareja, aunque otros advierten que, si el cambio es excesivo, esto puede ser un arma de doble filo y tener consecuencias negativas. Algunas personas podrían sentirse inseguras ante el mejor aspecto de la pareja.
¿Por qué aumenta la tendencia entre parejas? Según los especialistas, ver bien al otro puede incentivar a la pareja a seguir sus pasos, al ver que la cirugía es exitosa y que, realizada por profesionales especializados, los riesgos son mínimos. Por otro lado, si la pareja se ve rejuvenecida y más atractiva, es posible que el otro quiera imitarla y estar a su altura.
Según los psicólogos, esta tendencia puede ser una forma de imitar a los famosos, y a parecérseles un poco también. Un ejemplo es el matrimonio Beckham.
Desde luego, imitar a la pareja no parece motivo suficiente para someterse a una intervención quirúrgica. Pero si ambos están decididos, resulta una buena forma de acompañarse y comprender la recuperación del otro.
Texto: Eleonora Escudero
Fuentes consultadas:
Los Angeles Times
BBC.co.uk