¿El fantasma ya no existe? – Anestesia (Segunda parte)
Continuación de: http://www.xetica.com/noticias/2010/03/05/el-fantasma-ya-no-existe-anestesia-primera-parte/
LOS TIPOS DE ANESTESIA
La anestesia puede ser local, local con sedación o general. ¿Cuál conviene para cada zona del cuerpo? “La más apropiada es aquella con la cual mi paciente está a salvo y yo, trabajo tranquila”, explica la dra. Marisol López, médica de planta de la División de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Reparadora del Hospital General de Agudos J.M. Ramos Mejía. Y agrega: “Mi deseo es que mi paciente viva una experiencia confortable y por eso prefiero la sedación o anestesia general. De todas las opciones disponibles, cada uno elige cuál se adapta mejor a sus necesidades”.
* Local: puede usarse, por ejemplo, para resecar nervios. El paciente está despierto y siente cuando se aplica la anestesia en el sitio a operar (es similar a la que aplica el odontólogo).
* Local con sedación: es una buena opción en cirugías plásticas para operaciones pequeñas y medianas.
* Anestesia general: se caracteriza por ofrecer analgesia, relajación muscular, amnesia y abolición de los reflejos.
Es importante saber que independientemente de la magnitud de la anestesia, la presencia del anestesiólogo en quirófano “asegura que hay un especialista dedicado exclusivamente al control del paciente de manera continua. Actuando responsablemente y con los recursos actuales, se evitan complicaciones”, afirma la dra. López.
LA CONSULTA PRE-ANESTÉSICA
Antes de someterse a una intervención, es necesario realizar una consulta pre-anestésica, durante la cual el anestesista se entrevista con el paciente para informarle acerca de los riesgos de cada anestesia y por qué se sugiere una u otra. “En esta consulta, se analizan todos los estudios de rutina que solicita el cirujano (análisis desangre completo y electrocardiograma) y se indaga sobre experiencias previas con anestesias. Además, se realizan mediciones de apertura bucal que puedan dificultar la intubación en una anestesia general, se investiga sobre medicamentos que puedan interactuar con las drogas anestésicas y se dan directivas sobre los medicamentos que deben ser suspendidos antes de la cirugía y cuáles no”, explica el dr. Horacio Mayer, cirujano plástico del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Italiano de Buenos Aires.
En general, ninguna medicación es necesaria antes del proceso operatorio, salvo en pacientes puntuales que tomen medicación habitualmente (como hipertensos o diabéticos) o en algunos casos se puede indicar un antibiótico de forma oral o un ansiolítico para la noche previa a la cirugía. Por último, para entrar al quirófano se le exige al paciente que tenga un ayuno de entre 6 y 8 horas, tanto de sólido como de líquidos.
EL POST-OPERATORIO
Hoy en día, la recuperación anestésica es más rápida y confortable que hace unos años. Los pacientes abandonan el quirófano despiertos o casi despiertos, es decir, con todos sus reflejos activos, aunque puedan quedar con tendencia al sueño y en estado nauseoso o con frío. De esta manera, se garantiza que los primeros momentos sean moni- toreados de cerca en la sala de recuperación anestésica que los centros médicos de alta complejidad poseen. “Allí, en algunos casos se suplementa la analgesia, se administra oxígeno o antivomitivos, se provee de mantas térmicas y todo lo que fuese necesario”, concluye Mayer. Esto permite el alta sanatorial más temprano e incluso un mejor manejo del dolor postoperatorio.
Texto: Cecilia Labate
Fuente: Revista Nueva Estética Nov/Dic 2009













