Cuestiones íntimas… (primera parte): En busca del himen perdido
Para su aniversario, Jeanette Yarborough quería regalarle algo especial a su marido, algo que el hombre no tuviera. Además de una escapada de fin de semana, la mujer pagó 5.000 dólares a un cirujano plástico para que le restaurara el himen, y volver a parecer virgen.
La himenoplastía, un procedimiento medico controvertido conocido principalmente por su prevalencia en Medio Oriente y algunos países de América Latina, está ganando popularidad en los Estados Unidos. Aunque no hay datos exactos, la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos afirma que la cirugía vaginal, que incluye la himenoplastía, es uno de los segmentos que más crece en la industria.
La membrana vaginal, llamada así por Himeneos, el dios griego el matrimonio, se ha asociado desde tiempos inmemoriales a la virginidad, aunque se puede romper por actividades no sexuales, como el deporte. En la antigüedad, el himen intacto se consideraba la única forma de tener certeza sobre la paternidad.
La versión moderna de la himenoplastía requiere de anestesia local sin hospitalización. El cirujano usa sutura reabsorbible para volver a conectar la membrana que cubría parcialmente la abertura vaginal. Con la penetración, la membrana se rompe, causando dolor y sangrado.
Aunque muchas mujeres no puedan creer que alguien quiera volver a pasar por eso, la cirugía vaginal, que en el pasado se limitaba a reconstrucción por problemas causados durante el parto, ahora se usa con fines estéticos, al igual que por causas culturales. Las mujeres incluso pueden rediseñar el aspecto de sus partes más íntimas.
Muchas de las mujeres que buscan esta intervención son musulmanas. Las que viven en países occidentales con frecuencia se encuentran atrapadas entre las libertades que les ofrece la sociedad en la que viven y las tradiciones de sus padres y abuelos. Si quieren casarse con un musulmán, deberán demostrar que son vírgenes y la cirugía plástica les ofrece esa posibilidad.
La búsqueda de la “inocencia” a través de medios quirúrgicos ha generado bastantes críticas. Los grupos religiosos que valoran la abstinencia hasta el matrimonio dicen que reparar el himen es un engaño. Además, a diferencia de los procedimientos reconstructivos, la reparación del himen no se enseña en las residencias médicas, lo que preocupa acerca de la preparación de los cirujanos para realizar esta intervención.
Las feministas ven en la himenoplastía un retroceso y una práctica de mutilación de la anatomía femenina. La consideran una manifestación de presiones sociales más amplias que mantienen a la mujer en una posición de sumisión respecto del hombre y respaldan una cultura machista.
Para los cirujanos plásticos que practican la intervención, la himenoplastía es igual a tantos otros procedimientos electivos con fines cosméticos, desde depilarse a inyectarse bótox, que las mujeres usan para impresionar a los hombres.
Continua… La segunda parte se publicará el próximo viernes 23 de octubre
Fuente: The Wall Street Journal.
Texto y comentarios: Eleonora Escudero.
Tags: Rejuvenecimiento vaginal













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