Los implantes están para quedarse
La idea de inyectarse grasa del propio cuerpo para aumentar el tamaño de los pechos puede parecer, inicialmente, tentadora, porque suena más “natural” y menos invasiva que la colocación de implantes (incluso, hay quienes piensan que es una buena forma de deshacerse también de la grasa que sobra). Esto hace que se maneje información poco clara sobre esta intervención, que muchas veces no representa un beneficio para la paciente ni para los profesionales.

En una entrevista realizada por el canal Plastic Surgery Channel al Dr. Scott Spear, Jefe de Cirugía Plástica del Georgetown University Hospital, se le consultó acerca de esta nueva tecnología.
En primer lugar, el cirujano explicó que hay que diferenciar si el uso es reconstructivo, o cosmético. Desde el punto de vista reconstructivo, señala que el consenso científico avala este uso.
Sin embargo, cuestiona la validez de la técnica con fines cosméticos, por considerar que se trata de un método que aún no es lo suficientemente predecible, eficaz y accesible como para ofrecerlo como opción aceptada de cirugía plástica.
Como todavía no se han realizado suficientes investigaciones sobre el tema, el uso es sumamente controversial, ya que no se sabe exactamente qué resultados pueden obtenerse, ni se conocen los riesgos a largo plazo, por ejemplo, para la realización de mamografías.
Además de ser impredecible en cuanto a los resultados, esta intervención sería mucho más costosa, ya que lleva considerablemente más tiempo que la colocación de implantes. Al preguntarle si es dolorosa para la paciente, el médico resalta que no es tan dolorosa en cuanto a la inyección, sino en el lugar de donde se extraería la grasa.
Por otro lado, la técnica presenta la restricción de que la paciente debe contar con suficiente grasa corporal como para aumentar el tamaño de las mamas, y que además entienda que este factor limita el aumento posible de los pechos, cosa que no sucede con los implantes.
Finalmente, al preguntarle si cree que habrá algo que reemplace a los implantes mamarios, el doctor Spear no duda en responder negativamente. Al parecer, los implantes mamarios están para quedarse.
Texto: Eleonora Escudero












