El auge del mommy makeover
Levantar los pechos, definir el abdomen o librarse de los rollitos: un paquete completo que se ha convertido en moda entre las mujeres después del parto, que quieren recuperar el cuerpo que tenían antes del embarazo. Populares en Estados Unidos, Inglaterra o Brasil, estos paquetes se venden con nombres atractivos como “mommy makeover” o “mommy job”, e incluyen un conjunto de intervenciones orientadas a borrar las marcas dejadas por el embarazo.

Algunas mujeres consultan incluso durante el embarazo sobre cómo borrar las estrías o qué se pueden hacer después de una cesárea, y resulta sumamente difícil convencerlas de esperar un poco.
Otro factor que impulsa el imaginario popular de estas mamás recientes son las fotos de muchas celebrities que, días después de dar a luz, se muestran espléndidas y delgadas.
Sin duda, recuperar el peso y la forma del cuerpo después de un embarazo resulta deseable para todas, pero es importante diferenciar entre las presiones sociales y la verdadera motivación personal, recurriendo al especialista para que nos asesore.
El embarazo es un período de grandes cambios físicos y hormonales para la mujer, del cual debe recuperarse adecuadamente. Los médicos recomiendan esperar por lo menos seis meses después de la interrupción de la lactancia, porque es entonces cuando se equilibran las hormonas. Y antes de recurrir a la cirugía plástica, aconsejan seguir un plan nutricional adecuado, hacer ejercicio moderado según las posibilidades, para luego sí, considerar las opciones quirúrgicas en caso de que las secuelas del embarazo sean notorias. Además, esto permite obtener los mejores resultados, porque cuanto más cerca estemos del peso ideal, más conformes vamos a estar con el resultado.
Algunas de las intervenciones más frecuentes que se realizan las mujeres después del embarazo son la liposucción, las mamas (con o sin prótesis) y la abdominoplastia.
En todo caso, es importante que la paciente consulte todas sus dudas y le informe al médico si tiene pensado otro embarazo, porque podría afectar los resultados de la intervención.
Entonces, antes de pensar en recurrir al bisturí, mejor cuidarse mucho durante el embarazo, controlar que el aumento de peso no sea excesivo, utilizar cremas para proteger la piel y, después del parto, disfrutar de todos los aspectos del rol de ser mamás, mientras tratamos de recuperar la silueta perdida con un plan nutricional y ejercicio. Si un poco más adelante, las cosas no volvieron a su lugar y queremos vernos más lindas, podemos consultar a un especialista y tomar decisiones más pensadas. Porque en algunas cuestiones, la gratificación inmediata es enemiga de los resultados duraderos.
Texto: Eleonora Escudero












