¿Botox® para el acné?
El Botox®, que se usa hace tiempo para alisar las arrugas de la frente y deshacerse de las odiosas patas de gallo, ahora parece tener un nuevo beneficio.

Un cirujano plástico de Chicago, el Dr. Anil Shah, ha diseñado un nuevo método que parece contribuir a disminuir los brotes de acné a través de la inyección de Botox® en las áreas problemáticas.
La técnica parece ser bastante compleja, porque el fármaco debe inyectarse sólo en la capa superior de la piel para tratar los brotes de acné. Si la inyección fuera más profunda, podrían paralizarse temporariamente los tejidos faciales, produciendo el mismo efecto buscado para alisar las líneas de expresión.
Hasta el momento, el Dr. Shah ha utilizado la técnica en 100 pacientes. Descubrió que el Botox® “congela” los poros en su lugar, impidiendo que produzcan exceso de sebo y, como resultado, los poros no se taponan. Además, este nuevo tratamiento y sus efectos pueden reducir los poros al disminuir la inflamación.
El Botox® es un agente inyectable que se usa para corregir las líneas y arrugas faciales, y para recuperar un aspecto más juvenil para el rostro. El agente es un derivado de la toxina botulínica A, que bloquea la actividad de los nervios en los músculos para evitar que se contraigan formando arrugas.
El procedimiento no requiere anestesia, aunque se debe informar al médico si se sufren alergias. Luego el médico probablemente le pida al paciente que contraiga ciertos músculos faciales para determinar qué zonas debe inyectar.
Se puede aplicar una compresa fría o una crema para adormecer la zona. Luego se aplican inyecciones diminutas de Botox® directamente en los músculos. El procedimiento lleva 10 minutos y, después del tratamiento, el paciente puede retomar sus actividades cotidianas.
Fuentes: plasticsurgerychannel.com
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